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Editorial 
 
 

La nueva coordinación de Ingeniería Estructural

Como se informó a la comunidad de nuestro instituto, a partir del primer día de este mes de agosto las coordinaciones de Estructuras y Materiales y de Mecánica Aplicada se fusionaron en una sola, ahora llamada Coordinación de Ingeniería Estructural. El proceso para tomar esta decisión llevó su tiempo y constituye un hecho digno de resaltar, considerando los pasos seguidos y su impacto esperado en el corto-mediano plazo. El hecho también es importante porque se ajustó uno de los pilares sobre los que el Instituto de Ingeniería construyó su prestigio, ya hace casi seis décadas, junto con la geotecnia, la ingeniería sismológica y la hidráulica.

La temática de estudio de ambas coordinaciones era, y es, lo referente a las estructuras, originalmente divididas en aspectos teóricos y experimentales. Tales enfoques justificaban, de acuerdo con varios colegas, la separación de los dos grupos. Sin embargo, con el tiempo esta división se fue perdiendo y ahora no es más válida.

Un análisis de la situación de ambas coordinaciones llevó a proponer su integración en una sola. En ello se consideró no solo el argumento arriba señalado, sino también la productividad académica (publicaciones, dirección de tesis) y el grado de vinculación alcanzados en lo colectivo y en lo individual. Asimismo, se valoró el nivel de comunicación y de colaboración interna.

El diagnóstico llevó a formular la propuesta de fusionar ambas coordinaciones en una, no solo justificada por la temática general común de su interés académico, sino también por la necesidad de integrar mejor a sus miembros con el fin de favorecer la colaboración entre ellos. Este último aspecto constituye una gran área de oportunidad para incrementar la productividad y el impacto de la labor académica y de atención a los problemas planteados por nuestros patrocinadores. Es necesario decir que este elemento derivado del diagnóstico de la vida académica de esas dos coordinaciones no es privativo de ellas, pues se encuentra presente en la estructura de nuestro instituto, como ha sido señalado en las sesiones de reflexión colectiva que hemos tenido sobre nuestras formas de trabajo académico. Otro aspecto importante que se identificó en el diagnóstico fue la larga permanencia en sus cargos de los dos coordinadores, lo cual no es adecuado para las organizaciones o grupos, por motivos cuya mención cae fuera de este espacio.

La propuesta de fusión fue presentada a ambos grupos en una sesión común en enero de este año. Se manifestaron opiniones a favor y en contra, incluso aquellas que consideraban que no era necesario ningún cambio. De la discusión surgió una segunda opción en el sentido de no fusionar las coordinaciones, solo relevar a los coordinadores.

El siguiente paso fue invitar a los académicos adscritos a las dos coordinaciones a participar en un taller de un día que abordó el cambio en las organizaciones, a cargo de una consultora con experiencia en el tema. El encuentro se desarrolló en marzo, con una excelente participación y con comentarios favorables por parte de los asistentes.

Con estos antecedentes, en junio se llevó a cabo una segunda reunión común para retomar el tema y acercarse a un acuerdo con el mayor consenso posible, donde nuevamente hubo opiniones a favor y en contra de la fusión. Es de resaltar que reuniones de ese tipo, donde se aborden temas relevantes para buscar la mejora de nuestro trabajo, son muy necesarias para revitalizar nuestra vida académica.

Después de hacer consultas con nuestros eméritos adscritos a esas coordinaciones en los días posteriores y valorar las opiniones vertidas, se llegó a la conclusión ya señalada. Sin duda, el simple cambio no basta; mucho hay que hacer para que este ajuste rinda resultados de mayor productividad académica e impacto de nuestro trabajo, al tiempo de incrementar la comunicación y el intercambio entre sus integrantes.

El nuevo coordinador es Fernando Peña Mondragón, quien con la participación y el ánimo renovado de todos los integrantes de esta gran coordinación (17 investigadores y 8 técnicos académicos), podrá conducir al grupo hacia las metas planteadas y que justificaron la fusión. El esperado incremento en el desempeño académico de sus integrantes, tanto en lo individual como en lo colectivo, redundará en avances personales e institucionales.

Desde la Dirección se apoyará y se dará seguimiento a la evolución de esta trascendente medida. Estamos seguros de que los resultados favorables se manifestarán desde el corto plazo.

 

Adalberto Noyola Robles

Director